Reserva On Line
El Tiempo De Frío Tiene Su Menú De Invierno En Belvedere II

El tiempo de frío tiene su menú de invierno en Belvedere

Desde nuestros ancestros, el campo, el mar y los cultivos han marcado el paso de la alimentación y la gastronomía. De unos años a esta parte, la globalización que tanto bien nos ha hecho en otros ámbitos, nos separa a veces de la sabia naturaleza, pero no así en Belvedere, que cada temporada cambia y acoge con delicadeza los productos de proximidad. Es el tiempo del menú de invierno en Belvedere.

La temporada de invierno se caracteriza por sus bajas temperaturas que condicionan considerablemente el ámbito gastronómico. Para Kiko Lázaro, chef de Belvedere “El frío nos trae platos de cuchara y hemos tirado de dónde venimos, del interior, introduciendo gazpacho, hay caza, hay setas, pero todo combinado con el mar, arroz cremoso de conejo, sepieta y trufa, ciervo con anchoa y ogarum. El mar, la bahía siempre lo vamos a tener delante y no nos podemos olvidar de él. “

Mar y Montaña, una constante también en el menú de invierno

Siempre fieles a la filosofía de nuestro chef, el menú de invierno ha venido claramente marcado por el “mar y montaña”, aunque suavizando los contrastes con el objetivo de conseguir un afinado resultado final. En esta línea se ha podido saborear un pulpo a la brasa con panceta a baja temperatura y crema de celery cítrica y chimol o una sepia tierna con alitas crujientes de pollo de corral y su escabeche emulsionado.

Una de las cosas a las que el equipo de cocina ha querido dar continuidad con respecto a la anterior temporada, por su buena acogida, es el esquema de la propuesta. El menú degustación se ha planteado en varios tiempos, o partes.

El menú de invierno de Belvedere arranca cerca del mar con la Bahía, que incluye cuatro entrantes todos ellos con productos procedentes del mar. Después se aleja hacia el interior con la Caza, que incluye tres carnes de proximidad como son la codorniz, el conejo y el venado y para finalizar, la parte más dulce dedicada al Queso.

Como se suele decir, “se hace la boca agua” sólo de leer estas líneas, pero nada mejor que comprobarlo -y degustarlo- en persona, porque las nuevas tecnologías y la globalización nos facilitan muchas cosas, pero de momento, aún no hay nada comparable al placer de degustar una comida de autor sobre el skyline de Benidorm.